El estilo de vida que llevamos nos lleva al estrés: mala alimentación, falta de ejercicio, de descanso y de sueño reparador. Todo esto nos lleva a padecer de problemas cardiovasculares y metabólicos.

Cuando nos estresamos caemos en el círculo vicioso de la sociedad obesogénica, que no nos ayuda a mantener un estilo de vida que permita nuestra buena salud. ¿No pasa que cuando nos sentimos estresados empezamos a desear cosas – de preferencia dulces o grasosas- que sacien la angustia que sentimos?

La doctora argentina Jacqueline Miodownik-Aisenberg, del Baptist Health International Center, explica que el estrés tiene que ver con las percepciones, es la forma en que nos adaptamos a los cambios, es de hecho algo positivo y que nos ha permitido evolucionar. “Cuando sentimos estrés se produce una vasodilatación de respuesta ante un evento determinado, el problema ocurre cuando el estrés es sostenido”, explica.

La experta ponía un ejemplo, en la época de las cavernas una mujer podía estresarse ante la aparición de un animal salvaje, el estrés la ponía alerta, sus sentidos al máximo buscando la forma de escapar… Sus musculos se tensan, la respiración se agudiza, la digestión se detiene y se vierten en la sangre las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol)…. una vez escapaba el estrés desaparecía también.

Sucede también que una misma situación puede ser o no estresante para diferentes individuos. Alguien puede asustarse por la lluvia mientras maneja, a otros eso no les afecta en lo más mínimo.

¿Pero qué sucede con las personas que una vez solucionan su problema el estrés permanece? Es algo así como si activaras una alarma de incendio en tu cuerpo sin razón alguna, gastas energía porque permaneces alerta, estamos nerviosos y no pensamos bien, reducimos nuestra efectividad en las tareas.

Si sabes que estás estresado:

1. La respiración es una de las pocas funciones sobre las que tenemos control. Esta, junto a la meditación, ayudan a relajar cuerpo y mente.

2. Ayuda sicológica que nos de ideas de cómo mejorar nuestra situación.

3. Busca ayuda espiritual, esto nos ayuda a ver la vida de una manera diferente, donde no nos veamos aislados sino como parte de un todo.

4. Las sociedades orientales enfatizan la espiritualidad, la occidental habla de religión, deporte y hábitos más sanos. Todo eso es positivo.

5. No dormir enferma, no descansar también. Si tienes problemas con ello consulta a tu médico.

6. La alimentación tóxica produce un efecto tóxico. Somos lo que comemos. Una alimentación repleta de comida chatarra, azúcares, harinas refinadas y químicos es extremadamente estresante y se traduce en un estado inflamatorio general, fatiga generalizada, enfermedades y dolores no específicos o sin causa aparente.

Miodownik-Aisenberg enfatiza que “sobrellevar un estado de estrés conlleva un trabajo activo, no es solo dejar de hacer algo porque la sociedad es tóxica, se trata de defenderse adoptando un estilo de vida sano, aumentando la vida social y cuidando los vínculos afectivos, priorizando en lo importante (no cubrir solo las emergencias) y aprender a decir no”.

Es importante:
A nivel físico, el estrés permanente cambia los patrones de sueño y causa fatiga, también altera la digestión causando náuseas, diarrea o gastritis. También se asocian los dolores de cabeza, picor en manos y pies, bruxismo o rechinar de dientes, tensión muscular, alteraciones respiratorias como falta de aliento y taquicardia. Incluso puede afectar el deseo sexual.



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